William Penn, More Fruits of Solitude
miércoles, 4 de febrero de 2009
La muerte no es más que un viaje, semejante al que realizan dos amigos al separarce para atravezar los mares. Como aún se necesitan, ellos siguen viviendo el uno en el otro y se aman en una realidad omnipresente. En dicho divino espejo se ven cara a cara, y su conversión fluye con pureza y libertad. Tal es el consuelo de los amigos: aunque se digan que han muerto, su amistad y su compañía no desaparecen, por que éstas son inmortales.
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